Posteado por: eljuntacadaveres | septiembre 11, 2007

La palabra queer y el pasamontañas zapatista, el suspenso de las identidades a través de una metáfora.

Al final de cada clase, siempre quedan comentarios que tardan en gestarse. Pensando sobre la última clase (aquella de la Dra. Belausteguigoitia, hace ocho días) y la insistente vuelta a los juegos de representaciones a través del pasamontañas zapatista y a la flexibilidad del término queer, he imaginado a estos como elementos simbólicos y desde sus propias dimensiones discursivas —icónicas y verbales— como un par de metáforas bastante semejantes y donde los significados parecen desbordar la capacidad del significante debido a la robustez de sus posibilidades de representación. En tanto metáforas, aquello que va más allá de las formas, tanto el pasamontañas como el queer esconden y representan a la vez un mundo de alteridades tradicionalmente no representadas o mal representadas y que buscan visibilidad política, social, etc.

El queer y el pasamontañas, ambas formas simbólicas que de unas décadas a la fecha han adquirido relevancia mediática y académica, son significantes que al esconder o ampliar de la manera más incluyente su significado, ejercen el suspenso de su identidad: una entidad no excluyente, no convencional más bien nueva y alternativa, una entidad que abraza a aquellos sujetos que Elena Garro refiere como no-personas, es decir, no-sujetos y que se convierten así en alteridades paralelas al juego de oposiciones binarias, alteridades clandestinas, raras, extrañas, minorías, expatriados, extranjeros, homosexuales, transexuales, indígenas, etc. Y que bien encuentran en lo queer o detrás del pasamontañas una representación tan nutridamente posible (el suspenso de las identidades) y que emplean como equilibrio o contrapeso estratégico para alcanzar sus demandas sociales, políticas, culturales o de género.

Me refiero a que en lo queer, como detrás del pasamontañas zapatista cabe tanto como la ambigüedad misma y, sin embargo, no son representaciones incómodas sino lo contrario, parecen bastante ajustadas de acuerdo a un sujeto no identificado con los conceptos tradicionales o a las referencias tradicionalmente empleadas.

Respecto a lo representado por el pasamontañas, escribe Naomi Klein (2001; 535) en el epílogo de su texto No Logo, “Marcos insiste en que su pasamontañas negro es un espejo que le permite ser un gay en San Francisco, un negro en Sudáfrica, un asiático en Europa, un chicano en San Isidro, un anarquista en España, un palestino en Israel, un indio maya en las calles de San Cristóbal, un judío en Alemania, un gitano en Polonia, un mohawk en Québec, un pacifista en Bosnia, una mujer sola en el metro a las diez de la noche, un campesino sin tierra, un miembro de una banda de un barrio urbano-marginal, un obrero en paro, un estudiante insatisfecho y naturalmente, un zapatista en las montañas…” En lo relacionado con el término queer, Judith Butler (2005; 321) dice que “en algunos contextos, el término atrae a una generación más joven que quiere resistirse a la política más institucionalizada y reformista, generalmente caracterizada como “lesbiana y gay”; en otros contextos, que a veces son los mismos, (…)  Y, mientras en algunos casos ha movilizado un activismo lesbiano, en otros casos, el término representa una falsa unidad de mujeres y hombres“

Como conclusión, percibo que tanto queer como el pasamontañas son verdaderos alephs donde cabe un universo de representaciones múltiples y de realidades distintas y paralelas: luchas político-democráticas, identidades sexuales no tradicionales, banderas contra la globalización económica, colectividades discriminadas, autonomías de género, derechos laborales, protestas sociales y diversidades no toleradas, no-personas, entre tanto.

No lo sé, pero creo que tanto la palabra queer como el pasamontañas zapatista, como metáforas o como significados rebasados por las posibilidades de representación de sus significantes, sin ser lo mismo son equivalentes, en tanto que ambas, desde sus propias gramáticas icónicas o verbales, son el símbolo que logra asir colectividades alternas que pelean representatividad política y reconocimiento social a través de poner en suspenso los enunciados de su identidad.
 

Bueno, quizás conclusiones obvias pero para mi era necesario ponerlas en común… saludos a tod@s!!!!!!!

 

Carlos García Méndez

carlinpt@yahoo.com.mx

abadiadesilencio@hotmail.com

ciudadmetafora.blogspot.com

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: